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Monday, September 17, 2012

Ana Vera Estrada y la inquisición sobre el pene



Respuesta a la crítica de Ana Vera Estrada De lo que una frase hecha nos puede sugerir publicada en Perfiles de la Cultura Cubana. Revista del Instituto Cubano de Investigaciones Juan Marinello.
                                                                                                  


                                                                                              Por Julio César González Pagés
                                                                                                        Coordinador General
                                                                              Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades
                                                                                                                     RIAM
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Los estudios de masculinidades en su recorrido por las ciencias sociales ya pasan de más de cuatro décadas y tienen un camino  azaroso por los controversiales temas que  abordan. Como parte del desarrollo de  estos temas en Cuba he estado vinculado desde el inicio a sus debates y polémicas con posiciones desde el activismo y la academia.

Agradezco a la crítica literaria y historiográfica  cubana todos los comentarios plasmados alrededor de mi libro Macho Varón Masculino. Estudios de Masculinidades en Cuba, con especial énfasis la escrita por Fernando Rodríguez Sosa, que sin ser especialista en el tema de masculinidades utiliza argumentos sólidos y con un profundo respeto. Rodríguez Sosa es uno de los críticos pilares en la promoción del buen hábito de la lectura desde sus espacios en los medios de comunicación escritos, radio y en el emblemático programa de televisión  Escriba y Lea.

Hay  otro  tipo de crítica que siempre me ha llamado la atención de forma negativa y es la que se promueve desde comentarios frívolos, adornados con un lenguaje seudocientífico y firmado por personas que utilizan su grado académico desde la ciencia de la todología, esa donde el crítico siente o piensa que sabe de todo y opina sin estudiar la temática. Este es el caso De lo que una frase hecha nos puede sugerir, de  Ana Vera Estrada, publicada en Perfiles de la Cultura Cubana. Revista del Instituto Cubano de Investigaciones Juan Marinello.

Desde el inicio Vera Estrada denota una molestia con la frase que titula el libro Macho Varón Masculino. Estudios de masculinidades en Cuba, la cual cataloga con mentalidad androcéntrica, a la vez que incorpora una expresión popular más propia de la época de nuestras abuelas que de la actualidad.  
Ella advierte con su criterio un desconocimiento sobre la temática con una frase que tiene total vigencia entre los hombres cubanos de todas las generaciones. Para seleccionar dicha frase que da título al libro, en forma de provocación, se hicieron varias encuestas donde se resumían las masculinidades hegemónicas de los cubanos y esta era la que más lo representaba. La explicación se resume en la Introducción del libro en la página 9 donde digo: Cuando uno pregunta de forma general a un hombre en Cuba sobre su hombría y como la define, una respuesta probable es hombre es cualquiera. Inmediatamente después frunciría sus cejas para afirmar de forma categórica: lo más importante es ser macho, varón y masculino. El argumento a esta afirmación lo debemos buscar en la Historia (…) (González Pagés, 2010, p. 9)

Todas estas afirmaciones están avaladas, como en el resto del libro, por talleres, seminarios y jornadas científicas de masculinidades en Cuba, donde Ana Vera nunca ha estado presente, y de seguro, si hubiera participado en cualquiera de los debates, no hubiese escrito una valoración manipuladora y subjetiva, propia de una francotiradora en temas sociales y de masculinidades.

En su crítica llega a cometer errores imperdonables como citar mal el nombre del título del libro, opinar de forma errática sobre prácticas deportivas de la cual ella no posee ninguna especialización y llegar a cuestionar temas sobre la sexualidad masculina desde lo empírico anecdótico. Parece que estaba tan apurada en hacer la descalificación que no le dio tiempo a revisar su texto pero sí en reproducirlo inmediatamente en la revista norteamericana Cuban Studies.

Un  punto alucinante en sus incursiones en la masculinidad es cuando carga contra el tercer capítulo y dice: El capítulo sobre sexualidad se abre con un subtítulo provocador: el “miembro” ilustre, que, más que una reflexión crítica sobre las aberraciones del canon falocéntrico del patriarcalismo aún vigente en muchos sectores sociales, parece una festiva celebración de su predominio. Realmente algunas personas especialistas en género que leyeron el libro y su crítica me indicaban que esta divagación solo demuestra parte de una sistemática oratoria de Ana Vera, donde siempre todo lo que se relaciona con el hombre y el pene le parece descalificador para las mujeres. En las páginas 65 a la 69 del libro Macho Varón Masculino. Estudios de Masculinidades en Cuba se critica el falocentrismo y se explica sus orígenes en Cuba y América Latina de una forma bastante amplia como para que las dudas sean solamente las de ella.

También le molesta las referencias a los cuerpos de los hombres argumentando: tampoco se justifica el empeño por nombrar las piezas teatrales donde figuran desnudos masculinos poco aportadores a la ruptura del canon que se desea modificar. Este argumento es propio del tribunal de la inquisición sexual ¿Qué canon desear modificar? Espero que no sea la castración, ya que me tendrá entre los defensores de preservar el miembro masculino.

En una entrevista al periódico Grama, Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba,  del 9 de marzo de 2012, la citada Vera Estrada confiesa: Me preparé como especialista en literatura y siempre tuve inclinación por los conflictos sociales. Esa es la razón por la que, al terminar de estudiar, me dediqué a lo que siempre había soñado, indagar en la vida social.  Las críticas que emite parecen corroborar que no ha podido estudiar todavía sobre algunas temáticas sociales, con especial énfasis en las relacionadas  con los hombres y sus masculinidades.

Es vergonzoso que en temas de emergencia social como la violencia llegue a decir: Apelar a las autoridades y a los órganos de poder de la sociedad para que desarrollen iniciativas encaminadas a combatir la violencia callejera, aunque contribuye a visibilizar problemas y señalar puntos hacia donde debe dirigirse la mirada de las autoridades, no parece un recurso efectivo por el tono ligero y en apariencia descomprometido en que está presentado el señalamiento. Mi compromiso con el tema nunca ha sido ligero. Desde hace muchos años he encabezado en Cuba y varios lugares de América Latina como Honduras, Colombia y México, grupos de hombres y masculinidades para promover con profundidad y compromiso estas tareas.

Como consultor en temas de violencia y masculinidades de varios organismos de la ONU, me he vinculado con realidades sociales concretas que van más allá de un estudio de caso o una entrevista realizada en una oficina. La lealtad con la temática de la no violencia me lleva casi todas las semanas a realizar acciones sin ligerezas y descompromisos como argumenta Ana Vera. Ella no es conocida por realizar ninguna labor de prevención social, ni trabajo con grupos vulnerables ¿Por qué exige con lo que no predica?

Un sesgo en su trabajo es la discriminación generacional contra los investigadores jóvenes que integran el equipo de trabajo de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades. El prologuista Yonnier Angulo Rodríguez, graduado y en un punto culminante de hacerse Máster en Estudios de Género de la Universidad de La Habana no es solamente una persona que explicita los objetivos de su maestro como argumenta Ana Vera. Ella descalifica al investigador Angulo Rodríguez al decir parece un tanto ingenua su aspiración de que el libro se constituya en herramienta de transformación social.

Te puedo decir Ana que este libro sí se ha convertido en herramienta de trabajo de transformación social con la venta de 40 mil ejemplares en toda la Isla y una amplia difusión en todos los medios de comunicación del país. Este año junto al equipo del Foro de Masculinidades en Cuba y acompañando la gira contra la violencia de género de la cantante Rochy, visitamos 17 ciudades impartiendo talleres con jóvenes y otros sectores sociales desfavorecidos socialmente. Los campesinos bajaron de pueblos aledaños con el libro para preguntar y analizar. Las escuelas lo están utilizando para sus debates sobre la violencia de género y es un referente en las nuevas tesis de obtención de grados científicos de todo el sistema de enseñanza del país. 

Esto acaso no es una transformación social en un país machista donde cuesta aun mucho debatir sobre estos temas ¿Cuál es tu concepto de transformación social? ¿Lo tienes?

A los autores jóvenes Yonnier Angulo Rodríguez y Dayron Oliva Hernández  también los descalifica en el último capítulo sobre Masculinidades y Migración que realizan con mi coautoría cuando dices: exagera al aceptar sin demasiados argumentos la existencia de una imagen descalificadora de los inmigrantes gallegos en la mentalidad popular cubana de la primera mitad del siglo XX (…) Es uno de los peligros de esbozar conclusiones sin partir de una exposición de los datos que las sustentan. Por supuesto que este libro no es una tesis doctoral, y tú misma le restas importancia con otro argumento  descalificador al subestimar la importancia que tienen para un trabajo histórico  las fuentes  publicisticas y documentales que se utilizan.

En la entrevista ya citada al periódico Granma se dice sobre tu trabajo: Al indagar por las fuentes utilizadas en sus investigaciones refiere la oral, los testimonios y entrevistas, a través de los cuales puede escribir las historias. Creo que esto ilustra lo peligroso de hablar sobre la metodología de la historia social y sus fuentes sin conocerla a profundidad. Esto te llevó en el pasado también a intentar descalificar la obra de las historiadoras Raquel Vinat y Dania de la Cruz, algo que no pudiste realizar por tu bajo perfil académico en asuntos de metodología e historia.

Los investigadores Angulo Rodríguez y Oliva Hernández son jóvenes historiadores con un amplio dominio de la metodología y la teoría de la Historia de las cuales son graduados con máximas calificaciones. Ambos son ganadores de la Beca de investigación Ernesto Che Guevara de la Asociación Hermano Saiz (2010) y fueron sometidos todos sus argumentos, esbozados en el libro,  a tribunales de la Facultad de Filosofia e Historia y la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana.

Estos tribunales de tesis contaron con la presencia de reconocidas figuras de la historiografía cubana y  los estudios de género como son la Dra. Francisca López Civeira, Dr. Edelberto Leiva,  Dra. Norma Vasallo y Dra. Isabel Moya por solo citar algunos nombres. Solamente estos argumentos servirían para pensar donde sometes tú los criterios tan ligeros sobre estos temas sociales. Dudo mucho que con el rigor que tienen nuestros Consejos Científicos tanto cantinfleo sea homologado alguna vez. 

La comparación errática y malintencionada de mi figura con la del desparecido ensayista Rufo Caballero, añaden otras licencias irrespetuosas. Realmente el fue un crítico con una obra conocida alejada del vicio de otros investigadores de solo realizar compilaciones y coautorías, anotándolas posteriormente en su currículo para figurar como autores.

El compromiso con mi país, el tema y el cambio de mentalidades está sustentado por muchas acciones verificables. Invito a Ana Vera Estrada a un debate público, donde pueda dar la cara sobre el tema y mostrar sus aportes al tema de las masculinidades.
 La Habana, septiembre de 2012.

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Thursday, September 13, 2012

Masculinidades en Cuba: del desafío comprometido a la crítica manipuladora


Por Alejandro Céspedes Morejón
                        

 ¿Que es la masculinidad hegemónica?
En Cuba la masculinidad hegemónica es sinónimo de machismo. Tan es así que un hombre no le basta para reafirmar decir que es macho, sino que agrega además ser varón y masculino. No caben dudas que se trata de un conjunto de ideas socio- ideológicas–culturales que se han encargado de preservar la hegemonía masculina como centro de poder.
La ideología que sustenta las masculinidades cruza los sistemas culturales, impone las políticas, las creencias y demarca todas las estructuras, tanto sociales, como raciales y sexuales.

Sobre las anteriores jornadas de masculinidades ¿Cómo definiría su repercusión?

La Primera Jornada Cubana de Estudios de Masculinidades (La Habana, junio de 2006), convocada por varias instituciones académicas y de activismo, no solo posibilitó la discusión teórica y científica, a partir de las conferencias, talleres y ponencias presentadas, sino que también revolucionó el tema en todo el país.

La Segunda Jornada Cubana de Estudios de Masculinidades (La Habana, abril de 2012), abrió nuevas perspectivas en temas que abordamos desde hace más de una década como el deporte y la música.

Próximamente se efectuará la Tercera  Jornada Cubana de Estudios de Masculinidades (La Habana, noviembre de 2012), dedicada al tema de la salud de los hombres donde están invitadas todas las personas que les interese el tema.

El texto Macho, varón, masculino se convirtió en un suceso editorial en el país y todavía se habla de él ¿Cómo se siente con este resultado?

Realmente con  Macho, varón, masculino. Estudios de masculinidades en Cuba (Editorial de la Mujer, La Habana, 2010) intento sistematizar el recorrido de muchos de los debates surgidos desde 1996 con el primer grupo de hombres que abordó el tema en la isla: el Foro Masculinidades en Cuba (1996) de la ONG Movimiento Cubano por la Paz.

El libro trascendió su objetivo inicial, que era más modesto dirigido a estudiantes y investigadores de masculinidades,  con la venta de 40 mil ejemplares que llevó a nivel popular el debate y permitió una distribución nacional.

Este libro es producto de muchos años de trabajo y el contacto con especialistas cubanos y extranjeros del tema de las masculinidades. Me siento muy feliz que sea un texto de referencia para los estudios de este tema en Cuba y también en otros países de América Latina.
En la foto Raewyn Connell, pionera de los estudios de las masculinidades  y Julio César González Pagés debatiendo sobre el libro Macho varón masculino en Barcelona

¿Cómo trató la crítica en Cuba a Macho, varón, masculino?

Bueno, la crítica tiene varios niveles como bien sabes. Están las personas que conocen sobre el tema de forma especializada o tienen una alta preparación profesional que sin ser especialistas en la materia pueden tener un criterio sobre ellas. De estas personas  recibí muchos elogios y sugerencias que me han permitido reflexionar para próximas investigaciones.

Solamente me molestó una crítica superficial de una persona con muy poca preparación profesional en estos temas como lo es Ana Vera Estrada. Ella en el siglo pasado emitía criterios antifeministas, contra la teoría de género e intentaba boicotear  los encuentros de Historias de Mujeres convocados por las reconocidas historiadoras feministas Raquel Vinat y Dania de la Cruz. Después cuando estos temas se pusieron de moda y  se convirtieron en una forma de obtener viajes al exterior y reconocimientos, ella intentó incursionar pero no pudo, ya que es una típica francotiradora en todos los temas.

Es penoso que su ira personal contra mí le haga escribir un bodrio lleno de criterios descalificadores sobre este tema que no investiga y reproduzca su odio hacia los hombres. Realmente lo personal no debe ser utilizado como herramienta intelectual. Pero como creo que toda persona siempre puede defender sus criterios la invito a un debate público para que hable de sus conocimientos sobre masculinidades.

¿Algún próximo libro sobre el tema de masculinidades?

Si estoy muy contento, ya está  en edición el texto Música, sexo y deporte ¿cosas de hombres? que será presentado en la próxima Feria del Libro de la Habana de febrero de 2013. Es un segundo momento después de Macho varón masculino y espero que tenga la misma acogida de los lectores  que mi anterior investigación sobre masculinidades.

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