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Friday, January 10, 2014

Prostitución de mujeres y hombres ¿Legalización o descriminalización?





Por Yonnier Angulo Rodríguez. RIAM [1]

Entrevista realizada a la feminista y psicóloga social de origen holandés Gail Pheterson, profesora de la Universidad de Picardie Amiens y del Centre de Recherches Sociologiques et Politiques de Paris y autora de varios estudios que abordan como eje principal el tema del trabajo sexual ejercido por mujeres desde hace más de 30 años. Entre sus principales investigaciones se encuentran: Nosotras, las putas, El prisma de la prostitución y Mujeres en flagrante delito de independencia.

¿Podría comentarnos Gail acerca del trabajo que ha realizado durante más de 30 años sobre el tema de la prostitución de mujeres? Sus propuestas y su visión de la misma.
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     El tema de la prostitución, muchas veces catalogado como un problema social, no significa necesariamente ser un problema. De hecho, este intercambio económico-sexual es desigual en la actualidad entre los hombres y mujeres, porque el sistema heterosexual es uno en el que las mujeres sirven a los hombres con la reproducción, con actos sexuales, con el trabajo doméstico, cosas totalmente legales en el matrimonio, pero la prostitución es ilegal porque las mujeres piden dinero. Lo ilegal de este asunto es obtener dinero mediante  el sexo. Las leyes contra el tráfico o trata de mujeres o contra el secuestro, son leyes contra una forma de hacer dinero por parte de algunas mujeres. Muchas de las personas que participan de este negocio ayudan a determinadas mujeres a viajar, a dejar a sus países de origen. Personas que son denominadas como “chulos” o “proxenetas”, son a menudo amigos de las mujeres involucradas, que también pueden ser sus hijos o familiares, porque en algunos países cualquiera que viva de las ganancias ilícitas obtenidas de prácticas sexuales es considerado como “chulo”. Por ejemplo, hubo un caso en Suiza donde la hija de una prostituta fue expulsada de la universidad donde estudiaba porque el origen de su pago a la misma provenía de su madre y sus ilegales ganancias. Así que ella literalmente podría ser denominada como una “chula”. Lo que en realidad queremos es que las leyes vigentes contra la violencia, contra el fraude, contra el secuestro, deberían ser aplicadas en cualquier circunstancia. Ya sea en la prostitución, en el matrimonio, en las calles, en todas partes, pero no que existan leyes especiales que estigmaticen y criminalicen la prostitución.


¿Qué piensa acerca de las posturas de algunas corrientes feministas con el tema de la prostitución?
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         Es un tema muy  delicado entre el feminismo y la prostitución, ya que existen diferentes visiones y debates sobre este asunto. He sido una feminista radical desde hace varias décadas, y he estado aliada a trabajadoras sexuales por sus derechos. Yo creo que los derechos de las trabajadoras sexuales está interconectado estrechamente con los derechos de todas las mujeres, porque cualquier mujer puede ser insultada como una puta, cualquier mujer puede ser señalada con este estigma, y cualquiera puede ser criminalizada dependiendo del contexto por alguna supuesta trasgresión de lo “establecido” socialmente. Así que si ella es considerada ilegal sexualmente, si tiene un hijo/a fuera del matrimonio, si está divorciada, es una mujer que de alguna manera no sigue los códigos de género establecidos y por ello es injuriada. El trabajo sexual tiene el prototipo de una mujer ilegal transgresora, pero no es menos cierto que su trabajo es tradicional, es decir, es una tradición transgresora.

¿En relación con el reciente vínculo de intercambio de experiencias de trabajo con la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades, cuál es su visión acerca del trabajo sexual cuando es ejercido por hombres?
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           Los hombres que ejercen este oficio son absolutamente reprendidos, reprimidos y perseguidos. Cuando son homosexuales o cuando tiene relaciones con otros varones homosexuales. Pero sus prácticas no son criminalizadas de igual forma que en el caso de las mujeres. ¿Por qué no sucede igual? Porque para los hombres el crimen realizado con sus prácticas se concentran en que están teniendo relaciones con otros hombres, lo cual es una supuesta deshonra para sus masculinidades. Sin embargo, en el caso de las mujeres prostitutas, es que son criminalizadas por el hecho de ganar dinero, y no por sus relaciones sexuales netamente, porque las mujeres están determinadas para que hagan estas prácticas sexuales, solo que no están autorizadas  a hacer dinero con tales prácticas. Pero los hombres no se “supone” que tengan sexo con otros hombres.


[1] Entrevista y traducción al español

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